Imprimir un libro de cocina: ¿en qué fijarte?

Un libro de cocina se usa mucho: se queda abierto sobre la encimera, recibe salpicaduras y se abre cien veces. Si quieres imprimir un libro de cocina, una encuadernación que se quede plana y un papel resistente en la cocina son las decisiones más importantes. Aquí te contamos en qué fijarte.

Imprimir un libro de cocina: ¿en qué fijarse?

Encuadernación: poder quedarse plano

Lo más importante en un libro de cocina es que sea resistente y duradero. Elige por eso una tapa dura cosida. ¿Aún así quieres un aspecto elegante y encuadernado? Entonces una tapa dura cosida con lomo flexible es un buen punto medio.

Papel y acabado

Opta por un papel firme de 135 a 170 gramos para que las fotos luzcan y las páginas no se transparenten. Un papel estucado mate o silk evita reflejos molestos en la cocina. Valóra también un plastificado repelente a la suciedad y la humedad en la cubierta.

Formato y organización

  • Formato: A4 o cuadrado de 21×21 cm funciona muy bien con recetas ilustradas.
  • Fotografía a todo color: deja que los platos luzcan al máximo.
  • Márgenes amplios: mantén el texto lejos del lomo y de los cortes.
  • Secciones: usa pestañas o colores para dar claridad.

¿Dudas entre dos papeles o dos encuadernaciones? Pide primero un ejemplar. En un libro de cocina solo notas en la cocina si de verdad se queda abierto y si el papel aguanta un dedo mojado.

Imprimir y publicar un libro de cocina

Pensamos contigo encantados en la mejor combinación de encuadernación y papel. Como imprimimos desde un ejemplar, puedes hacer un recetario familiar de regalo o una tirada mayor para vender. Si quieres vender tu libro de cocina en librerías, necesitas un ISBN; ver la Agencia Internacional del ISBN. ¿Quieres empezar ya? Mira nuestra página para imprimir tu libro de cocina.

Una receta que funciona en la página

Un libro de cocina se lee de pie, con las manos sucias, mientras hay una sartén al fuego. Eso exige mucho de tu maquetación. Pon la lista de ingredientes y la elaboración en la misma página o en una doble página, para que no haya que pasar hojas con unas varillas en la mano. Mantén la letra lo bastante grande para leerla a medio metro y numera los pasos; un texto corrido cuesta reencontrarlo cuando apartas la vista.

Coloca el tiempo de cocción, el número de comensales y la temperatura del horno juntos arriba, siempre en el mismo sitio. Quien haya usado tu libro un par de veces sabrá enseguida dónde mirar. Un breve titular sobre la receta, diciendo qué es y por qué se hace, aporta más a la legibilidad que una foto extra.

Las fotos en un libro de cocina

La comida se fotografía mejor con luz de día, de lado o desde arriba, sobre un fondo sobrio. Evita el flash: hace que la salsa brille y las verduras queden planas. Fotografía con nitidez suficiente para impresión a tamaño real, es decir al menos 300 ppp en el tamaño con el que la foto aparece en el libro.

Alterna fotos a página completa con otras más pequeñas. Un libro en el que cada página lleva una foto grande resulta cansado y caro; un libro sin imágenes no se vende. Una proporción habitual es una foto a página completa por receta, quizá con algunas fotos de paso en los platos técnicamente difíciles. Elige papel estucado mate de 130 a 170 g/m²: los colores salen bien sin que mires un reflejo mientras cocinas.

Un libro que vive en la encimera: encuadernación y acabado

Imprimir un libro de cocina plantea un problema práctico que ningún otro género tiene: el lector no lo sostiene, lo apoya. Necesita quedarse abierto por la página de la receta mientras las manos están ocupadas. Por eso la encuadernación en espiral o la wire-o funcionan tan bien aquí, y por eso una fresada convencional decepciona: se cierra sola. Si prefieres el aspecto de un libro clásico, la encuadernación cartonada cosida es la que mejor se abre de las tapas duras.

El acabado del papel es la segunda decisión. Un estucado mate de 135 gramos reproduce bien la fotografía gastronómica sin los reflejos que molestan bajo la luz de la cocina, y resiste una salpicadura mejor que un offset ahuesado. Si además laminas la cubierta, el libro sobrevive a un uso que en la práctica se parece más al de un manual que al de una novela. El libro de cocina es, históricamente, uno de los formatos más manoseados que existen.

Para las fotografías, trabaja siempre a 300 ppp al tamaño final y en CMYK; los rojos y verdes intensos de la comida son justo los colores que más se desplazan al pasar de pantalla a papel. Repasa CMYK frente a RGB y compara las opciones en acabado y encuadernación.

Libro de cocina: qué lo hace distinto

Un libro de cocina no se usa como una novela: se queda abierto sobre la encimera y recibe grasa, harina y agua. Por eso conviene un papel algo más grueso, a partir de 120 g/m², y una encuadernación que se abra plana para que el libro no se cierre solo mientras cocinas. ¿Quieres ver precios y acabados? Entra en imprimir un libro de cocina.

Preguntas frecuentes sobre imprimir un libro de cocina

¿Qué encuadernación se queda plana?

Una encuadernación wire-o o un lomo cosido. Ambas mantienen el libro abierto mientras cocinas, para tener las manos libres.

¿Qué papel es más práctico en la cocina?

Mate o silk de 135 a 170 gramos, con una cubierta plastificada mate que puedas limpiar con un paño húmedo.

¿Puedo imprimir un solo ejemplar?

Sí. Ideal para un recetario familiar de regalo. La calidad es la misma que en una tirada grande.